miércoles, 19 de diciembre de 2012

Las flores y los bailarines.


Es tradicional y considerado regalar un ramo de flores a un artista después de su actuación. Tanto si vas al ballet como a la ópera, a la comedia musical o a la orquesta; las flores son un gesto adecuado (y un regalo que puede ser barato) tanto para intérpretes masculinos como femeninos. 

Puedes seleccionar las flores en base a los colores y las flores favoritas del intérprete, escogiendo aquellas que sean hermosas y que entren en tu presupuesto. Para asegurarte de que el bailarín recibe tu regalo, investiga las políticas del teatro sobre las flores. Contacta con el lugar donde se realizará la función. Avisa que pretendes darle flores al intérprete la noche del concierto y descubre la mejor forma. En ocasiones se permite la entrega de flores en el camerino antes o después de la actuación; o en el escenario al final de la misma. Sin embargo, ciertos lugares pueden tener un protocolo diferente, por eso te aconsejo que preguntes primero.

Un ramo de flores es muy apreciado por los bailarines, porque muestra agradecimiento por su arduo trabajo. A los niños también les gusta recibir flores el día de su actuación. Ellos ven a los bailarines adultos recibir flores, y se sienten especiales si los fans les regalan un ramo cuando bailan. Regalar flores a los bailarines no solo significa admiración, también puede significar: “estoy orgulloso de ti", sobre todo si éstas provienen de sus familiares, sus maestros o coreógrafos.



Navegando por la web, me encontré un artículo sobre la tradición de regalar flores en el Royal Ballet, el cual me pareció muy interesante, me animó a publicar este post y lo traduzco a continuación:

El Royal Ballet of London tiene una regla muy estricta sobre la entrega de flores: ningún bailarín puede recibir un ramo de flores en el escenario si la primera bailarina no ha recibido ninguno. Afortunadamente, esto rara vez sucede: existe un "fondo blanco", creado hace muchos años por un miembro del público, el cual compra y prepara ramos de emergencia para bailarines sin flores, o cada vez que hay una distribución desigual de las mismas entre los solistas. 
En la mayoría de las actuaciones, sin embargo, el público en general ha desempeñado un papel generoso en el ritual de la entrega de flores, sobre todo en Navidad. Mientras que los elencos de óperas, musicales u obras de teatro pueden recibir o no flores en una noche, el público del ballet tiende a considerar como una representación incompleta sin la presentación de por lo menos un par de ramos de flores. 
Algunas de estas flores provienen de familiares y amigos, algunos de los coreógrafos agradecidos y algunos de los extraños. Lee McLernon, un abogado de Londres, envía flores a sus bailarines favoritos desde hace ya varios años: "Es mi forma de mostrar admiración por su talento y dedicación", dice añadiendo que a veces llega a enviar flores hasta cuatro veces en una semana.  
Stephen Wicks y Mark Welford, floristas de la casa Bloomsbury, aseguran: "hacer ramos para los bailarines es casi como hacer un espectáculo". Ambos son antiguos bailarines del propio Royal Ballet y utilizan su experiencia para que los ramos coincidan con las actuaciones. Se trata de una simple cuestión de códigos de colores para algunas funciones (color de rosa para el Hada de Azúcar, blanco para Odette en Swan Lake), un oscuro y gótico ballet como Manon de Kenneth MacMillan requiere más imaginación (follaje viejo tocado con negro oscuro, rosas rojas envueltas en tejido negro). Alicia en el País de las Maravillas de Christopher Wheeldon cuyo ramo tenía plumas de flamencos y naipes que se desplegaban entre los tallos, y, en lugar de una cinta, las flores para el bailarín que hacía de el cocinero, estaban atadas con una ristra de salchichas de plástico. Aquí está el video con la entrevista completa: http://gu.com/p/3cdhd
Algunos de los ramos más extravagantes de Bloomsbury se han hecho para Tamara Rojo. "Recuerdo uno que involucró £150 en lirios", añade Wicks, "el ramo era casi tan alto como ella." 
En la época dorada del ballet, durante el siglo XIX, tales regalos se habrían considerado baratos. Los fans masculinos compraban diamantes y pieles para sus bailarinas favoritas - esperando también algo más a cambio. Que una bailarina se convirtiera en amante del generoso fan que la llenaba de regalos caros, se convirtió en algo cotidiano durante esta época. En el Mariinsky de San Petersburgo, existía un túnel secreto desde la casa del Gran Duque directamente hasta el escenario. En la década de 1890, Mathilde Kshesinskaya, una de las bailarinas más aplaudidas de Rusia, fue muy famosa tanto por la riqueza que acumuló de sus llamados "protectores", como por su excelencia dancística. 
Las relaciones bailarín-fan son ahora muy diferentes, pero la tradición de regalar flores ha perdurado. Meaghan Grace Hinkis, que obtuvo su primer ramo el año pasado después de interpretar Clara en El Cascanueces, dice que en el American Ballet Theatre, donde comenzó su carrera, las flores sólo son para las primeras bailarinas - y por lo general sólo en las noches de apertura de temporada. En el Royal Ballet, la práctica de las flores es mucho más amplia. McLernon suele dar flores a jóvenes que acaban de ser promovidos, o bailarines que han regresado de una lesión. Él también hace una entrega de flores en la segunda noche de la temporada: "Los bailarines reciben una gran cantidad de flores en la noche de apertura, y es un un bajón algo triste si éstas no son muy numerosas en la segunda."  
La primera bailarina Leanne Benjamin admite que la cuestión de las flores a veces puede ser un poco político: "uno no puede dejar de levantar una ceja cuando recibe un ramo de flores que es increíblemente caro". Sin embargo, ella insiste en que incluso los más pequeños ramilletes cuentan: "Se calienta el corazón. No hay nada como la sensación de volver a casa después de un show con los brazos llenos de flores". 
Fonteyn & Nureyev, propiedad del Museo de Historia e Industria, Seattle
En Bloomsbury, Welford habla con nostalgia de una noche mágica cuando Margot Fonteyn arrancó una flor de su ramo y se la dio a su compañero Rudolf Nureyev, iniciando también una hermosa tradición (la bailarina que regala una flor de su ramo a su partner).
 También se convirtió en una tradición cuando al parecer un hombre que compró cajas de flores viejas o en mal estado en los mercados, los llevó al teatro, y luego, con la ayuda de otros fans, los lanzó hacia el escenario. Estas cascadas de claveles, narcisos y rosas (dependiendo de la temporada) forman una alfombra a los pies de los bailarines.

Fuente original:
http://www.guardian.co.uk/stage/2012/dec/18/ballet-flower-giving?intcmp=239


Regalar flores a un bailarín, es un presente que va dirigido al alma. Es un objeto natural que permanece pocos días en el florero pero que se guarda en el corazón como recuerdo de un momento muy especial: una actuación. No dudes en regalar flores a tu bailarín(a) favorito. Siempre lo recordarán y te lo agradecerán.

"Bailarina saludando con flores" Edgar Degas

3 comentarios:

  1. Asi fuera una sola flor yo seria feliz ;) que bonito que es

    ResponderEliminar
  2. Gracias por la traducción, no sabía que hasta en la época de Degas se regalaban flores a los bailarines. Saludos!

    Ibis.

    ResponderEliminar
  3. Qué bonito es recibir flores, me ha gustado mucho el artículo, es super interesante. Me he acordado de un libro que trata sobre cómo en el s.XIX las bailarinas tenían "protectores" que les hacían regalos muy caros, se llama "Bailando con Degas", está muy bien.
    Un beso =)

    ResponderEliminar