
Las ampollas son provocadas por una combinación de fricción, presión y humedad. Cuando la piel se expone a mucha fricción en una misma zona, se forman una especie de “lágrimas”, entre la segunda y la tercera capa de la piel, mientras que la capa exterior se mantiene intacta. De manera que podemos ver una “bolsita” de líquido en la piel. Cuando la presión es demasiada, dicha “bolsita” se puede reventar y sangrar.
Aunque las ampollas no son una amenaza para la carrera del bailarín, son una molestia casi constante. Después de bailar en punta por muchos años te darás cuenta de que tu piel se ha endurecido y las ampollas serán cada vez menos frecuentes.