La mazurca es una danza característica del folclor polaco, nacida en la provincia de Mazovia. Originalmente era un baile de salón de la corte y la nobleza polaca, que con el tiempo se transformó en una danza para el pueblo. Estas danzas solían bailarlas cuatro, ocho o doce parejas. La mazurka forma parte de las danzas de carácter que se aprenden en el ballet. Generalmente es interpretada por un numeroso cuerpo de baile y un líder o solista que también puede ser una pareja. La enorme variedad de figuras y arreglos espaciales, junto con el tempo rápido de la mazurca exigen gran destreza de ejecución; circunstancia que convierte esta danza en un alarde de agilidad y temperamento masculinos; así como de elegancia, gracia y encanto femeninos. Se trata indudablemente de la más difícil de las danzas polacas y que mayor habilidad exige a los bailarines.

